4 mar. 2014

Se nos hacen mayores... delante de nuestras narices

                       Así es, los chiquillos se nos hacen mayores. Y no sólo a sus padres, a mí también, porque resulta que cuando compartes horas de tu tiempo con una familia (como en este caso, una familia a la que por muchas razones no hay miembro que no aprecie), terminan siendo también un poco parte de tu círculo de apego. Y eso me pasa a mi con Paula, a la que el año que ha pasado desde que le hicimos sus “super fotos de comunión” (así las llama ella, no es pa comérsela?) hasta ahora, le ha traído un buen estirón y una buena dosis de madurez. Yo la veo super guapa y super mayor pero claro, ¿qué voy a decir yo? Con permiso de su santa madre, ;)